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Villanueva de Gállego

Pueblo Territorio Mudéjar

Testigo en la huerta de Zaragoza

A apenas 17 kilómetros de Zaragoza, en la margen derecha del río Gállego y en el centro de la depresión del Ebro, se extiende Villanueva de Gállego, una localidad cuya historia arranca en la plena Edad Media. En 1248, el Concejo de Villanueva, junto con los vecinos de Burjazud y del Merzalar, decidieron unirse en un único asentamiento que pasó a llamarse Villanueva de Burjazud y levantaron una iglesia en lo que hoy es la Plaza de España. De aquella primera parroquial medieval, el testimonio más elocuente
que ha llegado hasta nuestros días es su torre mudéjar, conocida popularmente como la “Torre Vieja”.

La torre, construida entre los siglos XV y XVI, es el único elemento conservado de la primitiva iglesia mudéjar, declarada Bien Catalogado del Patrimonio Cultural Aragonés en 2002. De estructura cristiana con dos cuerpos separados por ménsulas de ladrillo resaltado a modo de cornisa, el cuerpo inferior se decora con un friso de esquinillas a tresbolillo y paño de retícula romboidal, mientras que el superior presenta dos arcos
cegados parcialmente con ladrillo caravista. La torre se alza separada unos tres metros de la iglesia actual, construida en el último tercio del siglo XVII y reconstruida tras los daños de la Guerra de la Independencia.

A apenas 17 kilómetros de Zaragoza, en la margen derecha del río Gállego y en el centro de la depresión del Ebro, se extiende Villanueva de Gállego, una localidad cuya historia arranca en la plena Edad Media. En 1248, el Concejo de Villanueva, junto con los vecinos de Burjazud y del Merzalar, decidieron unirse en un único asentamiento que pasó a llamarse Villanueva de Burjazud y levantaron una iglesia en lo que hoy es la Plaza de España. De aquella primera parroquial medieval, el testimonio más elocuente
que ha llegado hasta nuestros días es su torre mudéjar, conocida popularmente como la “Torre Vieja”.

La torre, construida entre los siglos XV y XVI, es el único elemento conservado de la primitiva iglesia mudéjar, declarada Bien Catalogado del Patrimonio Cultural Aragonés en 2002. De estructura cristiana con dos cuerpos separados por ménsulas de ladrillo resaltado a modo de cornisa, el cuerpo inferior se decora con un friso de esquinillas a tresbolillo y paño de retícula romboidal, mientras que el superior presenta dos arcos
cegados parcialmente con ladrillo caravista. La torre se alza separada unos tres metros de la iglesia actual, construida en el último tercio del siglo XVII y reconstruida tras los daños de la Guerra de la Independencia.

Villanueva de Gállego

Proyectos Territorio Mudéjar en Villanueva de Gállego

Pedagogía | Ver el proyecto
Mudéjar didáctico, la guía | Ver el proyecto

Proyectos Territorio Mudéjar en Villanueva de Gállego

Reconocimiento y divulgación de la arquitectura tradicional a través de una serie de rutas.

Información

Ayuntamiento 976 185 004
https://www.villanuevadegallego.org/

VISITA VILLANUEVA DE GÁLLEGO
976 185 004

¿QUIERES SABER MÁS?
Turismo de Aragón
turismodearagon.com
Turismo y patrimonio Comarca Central
https://turismoriberaaltadelebro.es/

Red Territorio Mudéjar

El ayuntamiento es socio fundador de Territorio Mudéjar desde 2025.

Torre del azud

El agua es, sin embargo, la verdadera protagonista de la historia de este lugar. Antes incluso de que existiera el pueblo tal como lo conocemos, el enclave debía su
importancia a una infraestructura hidráulica de primer orden: un azud sobre el Gállego que derivaba agua hacia la ciudad de Zaragoza a través de lo que hoy se conoce como la acequia de Rabal. Este azud era tan central en la vida del lugar que durante la dominación musulmana el asentamiento pasó a llamarse Burjazud –“torre del azud”-, nombre que persistió hasta la unión de los tres núcleos en 1248. La acequia de Rabal, cuyos orígenes pueden remontarse a época romana o árabe, constituye una de las infraestructuras hidráulicas más antiguas del entorno de Zaragoza.

La huella del agua no se detiene ahí. A finales del siglo XV el término contaba ya con varios molinos harineros y papeleros que aprovechaban la fuerza de sus acequias, entre ellos los situados junto a la acequia del Rabal en el término de Merzalar. La acequia de Urdán, cuyo azud se encuentra aguas arriba junto a la Cartuja de Aula Dei y cuyo origen es probablemente árabe, recorre también el entorno de Villanueva y ha sostenido durante siglos el riego de la huerta. Hoy, la llamada “Harinera” de Villanueva ocupa el solar del antiguo molino comunal que funcionaba con la fuerza motriz de las acequias,
siendo el complejo industrial en activo más antiguo del municipio y un testimonio vivo de esa relación multisecular entre la comunidad y sus canales.
El término municipal conserva también numerosas casas de campo o “torres” que antiguamente pertenecieron a instituciones religiosas y nobiliarias, como la Torre Hospitalico o la Torre Guallart, configurando un paisaje periurbano que prolonga la memoria agraria y señorial del lugar.

El agua es, sin embargo, la verdadera protagonista de la historia de este lugar. Antes incluso de que existiera el pueblo tal como lo conocemos, el enclave debía su
importancia a una infraestructura hidráulica de primer orden: un azud sobre el Gállego que derivaba agua hacia la ciudad de Zaragoza a través de lo que hoy se conoce como la acequia de Rabal. Este azud era tan central en la vida del lugar que durante la dominación musulmana el asentamiento pasó a llamarse Burjazud –“torre del azud”-, nombre que persistió hasta la unión de los tres núcleos en 1248. La acequia de Rabal, cuyos orígenes pueden remontarse a época romana o árabe, constituye una de las infraestructuras hidráulicas más antiguas del entorno de Zaragoza.

La huella del agua no se detiene ahí. A finales del siglo XV el término contaba ya con varios molinos harineros y papeleros que aprovechaban la fuerza de sus acequias, entre ellos los situados junto a la acequia del Rabal en el término de Merzalar. La acequia de Urdán, cuyo azud se encuentra aguas arriba junto a la Cartuja de Aula Dei y cuyo origen es probablemente árabe, recorre también el entorno de Villanueva y ha sostenido durante siglos el riego de la huerta. Hoy, la llamada “Harinera” de Villanueva ocupa el solar del antiguo molino comunal que funcionaba con la fuerza motriz de las acequias,
siendo el complejo industrial en activo más antiguo del municipio y un testimonio vivo de esa relación multisecular entre la comunidad y sus canales.
El término municipal conserva también numerosas casas de campo o “torres” que antiguamente pertenecieron a instituciones religiosas y nobiliarias, como la Torre Hospitalico o la Torre Guallart, configurando un paisaje periurbano que prolonga la memoria agraria y señorial del lugar.

Los contenidos y renovación de noticias se realizan en colaboración con el Ayuntamiento de Tobed a través del Museo Mahoma Calahorri.

*Esta colaboración se desarrolló en el marco del proyecto del ayuntamiento de Tobed, financiado por el Ministerio de Cultura y Deporte en sus ayudas 2020 para entidades locales con Patrimonio Mundial inscrito por la Unesco.

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